martes, abril 08, 2008

Proyecto: Huerta Grande



Siempre, siempre, hay algo que hacer en la huerta. Debe ser una de las cosas que más me atraen de ese pedazo de tierra y vida entre las medianeras del fondo.
Cuando no llueve, regar;
cuando llueve, hacer almácigos;
cuando paró de llover, desyuyar y puntear la tierra;
si el sol está alto, cubrir raíces;
cuando bajó el sol, fshhh fshhh contra las plagas.

Y por más que me pese el cliché, hay un momento para todo. Un momento para sembrar, uno para trasplantar, uno para sufrir, otro para cosechar. Y un momento para sentarse al lado de las tomateras a conversar un rato y preguntarles por qué no dieron flor este verano.

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