almost blue (post-nostalgia, casi)
Las místicas vinculaciones del olfato con la memoria son un lugar harto común. Por alguna extraña razón que algún aburrido se empecinará en explicar, los olores pueden transportarnos automáticamente a lugares y momentos pasados. La primera vez que vi tratando el tema debe haber sido en este libro (*).
En mi opinión es una función muy simpática del cuerpo (como las lágrimas) y misteriosísima (como la habilidad para mover las orejas), pero también puede ser MUY molesta. Muy. Desde hace unos días, por ejemplo, me quemo la cabeza pensando por qué el polvo limpiador (encantadora paradoja) Odex, el azul, me recuerda intensamente a los primeros años de la primaria. Primero supuse que en el primario limpiarían las aulas/baños con Odex. Después pensé que era ridículo que limpiaran los baños del primario con un producto y el resto con otros (porque recuerdo que incluso muchos años después, las aulas de primer grado seguían oliendo así). Después pensé que debo estar loca. Pero justo después, tras un arduo esfuerzo de rememoración (que involucró hipnosis con virulana y cuchilla oxidada en mano y otras prácticas fuleras) me dí cuenta. CREO HABERLO RESUELTO: el olor del Odex azul me hace acordar al pote de témpera del mismo color. Al que usábamos en primer grado, y a aquél inefable (e inacabable) tarro de Alba azul con el que también pintaba en casa. Misterios de ayer y de hoy.
Próximamente, caro lector, sale rigurosa comparación de las listas de ingredientes de ambos productos (después de todo, el Odex también se pone azul cuando se lo mezcla con agua en generosas cantidades). Mientras tanto, sigo tratando de acordarme por qué el olor a coliflor también me pone toda nostálgica.